
Robert Enke en un partido con Alemania
Este martes nos conmocionamos con la trágica muerte del portero alemán Robert Enke, titular del Hannover 96 y de la selección germana, tras ser arrollado por un tren. Y aunque haya defendido los colores de su país durante la mayor parte de la clasificación al Mundial de Sudáfrica, el que fuese portero del Barcelona y del Tenerife no pudo disfrutar de este honor hasta hace no mucho tiempo atrás. Y es que no es fácil ser el portero menos bueno de un equipo, o de un país. Enke se vio a la sombra del muro inquebrantable que supuso Oliver Kahn a la Selección, y tras sus últimos partidos, la titularidad la ocupó Jens Lehmann, un portero un tanto irregular y que no convencía a los alemanes. Pero ahí estaba Lehmann, y Enke no pudo debutar para su país hasta 2007, en un amistoso contra Dinamarca, que acabó para su infortunio en derrota. Tras la Eurocopa de 2008, se le concedió el primer puesto en la Selección al ya portero del Hannover, a los 30 años.
El puesto del portero es el más importante, pero también el que mayor responsabilidad conlleva. Y a la gente no le suelen gustar los cambios en la meta. Por ello resulta complicado quitarle el puesto de titular a un guardameta por muy buenos que sean los que estén por debajo de él, en muchos casos creando un hueco en la posición con el paso de los años y el peor rendimiento del primer portero. El caso más claro lo encontramos en Francia. La selección gala vivió sus años de esplendor entre 1998 y 2001, con un equipo de estrellas salido de la nada. Y en la portería se encontraba Fabien Barthez, nombrado en el 98 mejor portero del Mundo. Pero el medusa más que por sus paradas, fue famoso por sus errores. Pocos porteros han fallado tanto en la meta, y han estado cerca de diez años de titular inamovible en la selección mayor. Y resulta que pese a sus numerosas cantadas, el meta francés llevaba ya a sus espaldas un palmarés digno de los más grandes futbolistas de la historia. Y a la sombra de Barthez se vieron grandes porteros, el principal de ellos el ahora meta del PSG, Grégory Coupet. Pese a ganar siete ligas de Francia seguidas con el Olympique de Lyon, en ningún momento pudo Coupet arrebatarle esa posición de privilegio a su compañero de selección, y cuando por fin llegó su momento, ya contaba con 35 años. Francia ahora anda falto de porteros y no precisamente por falta de calidad en ellos, sino por falta de oportunidad.
Otro caso similar es el del cancerbero turco Rüştü Reçber. El mejor hombre de Turquía en el Mundial de Corea-Japón aterrizó en Barcelona tras su prodigioso campeonato. Pero tras no mostrar el nivel esperado en los primeros partidos, se le quitó la oportunidad de la titularidad, lo que lo llevó a una lógica perdida del rendimiento. Aún así, continuó como titular en su selección hasta la explosión de Volkan Demirel, al que sustituyó en los partidos de eliminación de la Eurocopa por sanción.
Más cercanos resultan casos como Diego López o Andrés Palop. El primero tuvo que buscar su camino fuera del Real Madrid, que no le concedía una oportunidad debido a que en el primer equipo se encontraba un tal Iker Casillas. Por ello, el meta gallego decidió marchar a Villareal en busca de una oportunidad, donde lleva dos años de titular indiscutible. Más indiscutible resulta la titularidad del segundo, en el Sevilla, que tuvo que marcharse de Valencia cuestionado por su flojo rendimiento, al lado de Santiago Cañizares. Y en el conjunto hispalense, el valenciano consiguió en dos años dos copas de la UEFA, una Supercopa de Europa, una Copa del Rey y una Supercopa de España, además de ser nombrado mejor jugador de la UEFA en el 2007, en la que marcó un gol vital contra el Shakhtar Donetsk y paró tres penaltis en la final contra el Espanyol.
Y sin irnos lejos en el tiempo, vemos en la temporada pasada porteros como Juan Pablo o Asier Riesgo, en los dos equipos que ocuparon las últimas posiciones, Numancia y Recreativo, que consiguieron un promedio de goles mejor que muchos equipos de la zona alta. El donostiarra incluso llegó a luchar por los primeros puestos del Zamora en las últimas jornadas, y obtuvo un promedio bastante igualado respecto a metas como Casillas o Diego López.
Una difícil tarea que conlleva un gran mérito y no siempre recibe el merecimiento que debería. Impedir los goles rivales, pero además, cargar con la mayor parte de la responsabilidad del equipo. El portero es el único que no puede fallar; si lo hace, su puesto, incluso su carrera, pueden verse truncados. Esa es la misión del futbolista más importante, del futbolista número uno.




Doy el pésame a todos sus amigos y familiares.
Aun tengo el FIFA en el que era portero del Barça. No me convencía demasiado. Pero aun así es una noticia nefasta para el mundo futbolístico.
D.E.P. Robert, estarás mejor allá donde hayas ido, pero no comparto tu forma de hacerlo. Ánimo a la familia y a los amigos.
Doy el pesame a familia y conocido